Mientras baja la marea o de cómo Tabasco encontró su voz

August 16, 2018

Queda un día, sólo un día, de muestra y anoche pudimos disfrutar de una alianza estratégica que, como todas las puestas de esta muestra, tuvieron sus altas y sus bajas. Hubo, desde la escucha a otros espectadores, una serie de opiniones y sentimientos bastante encontrados, por lo que, como en las notas anteriores, me dedicará a hablar de lo que un servidor vio entre lo bueno y lo malo.

 

Grupo: Los de la banca y Brújula teatro

Obra: Mientras baja la marea

Autor: Pascual Junco

Dirección: Marlene García

 

Lo bueno...

 

Pascual Junco, en su papel de dramaturgo, nos ha regalado algo que difícilmente vemos últimamente en la Muestra Estatal de Teatro y en otros escenarios tabasqueños: una dramaturgia cercana a Tabasco. Podemos hablar, incluso, de una dramaturgia netamente regional, y regional, a fin de cuentas, no significa 'parodias con tono achocado', como muchos identifican, por ejemplo, al teatro regional yucateco (que viene a ser más de revista que regional). Un sin fin de imágenes que nos remontan al Tabasco que hemos desconocido, al del misticismo, al de su relación tan estrecha con el agua, pero también con el de la vida moderna, a través de una gran metáfora textual y paratextual en la que Dan y Cheo están en busca de su destino. Y sí, el gran acierto de este montaje inicia con la selección del texto dramático.

 

El otro punto acertado es la selección de los elementos escenotécnicos, reducidos en una escalera plegable que las veces hace de banca, de mesa, de cama de hospital, de escalera, incluso una imagen constante de faro, de pozo petrolero, el constante recuerdo de la industrialización de un Estado rodeado de agua. No necesitó nada más, la escalera no era un mero elemento de adorno, sino un elemento significante que podía tener varias lecturas que, para no hacerle 'spoiler' a la obra, recomiendo estar pendientes de la cartelera local para poder analizarlo.

 

La iluminación fue correcta e incluso para el final de la obra nos regala una suerte de amanecer que va sucediendo ligeramente y sin tropiezos para que al final de la obra nos encontremos con la mañana, el fin de la espera, el fin de la obra, la revelación de la verdad.

 

Lo malo...

 

A pesar de que no me parece tan errada la dirección de Marlene, sí debo decir que tuvo ciertos puntos de debilidad, porque, pese a la belleza del texto, la escena tenía momentos en los que se caía, llegaba a parecer tediosa y, por lo mismo, cansada. Se puede volver incluso un poco monótona en las intenciones y las transiciones escénicas tampoco daban tiempo a espacios de silencio que nos hablaran más de los personajes por sus ausencias y/o carencias.

 

Algo que siento que falla con Brújula Teatro muy constantemente es su diseño de audio, el cual debiera entrar delicadamente y cortar delicadamente para que no brinque en el espectador y en este caso se notaba cuando un audio iba a entrar y te dabas cuenta que desaparecía porque en la mayoría de estos no había un fade out, lo que sacaba de la ficción maravillosamente creada por las atmósferas lumínicas.

 

Igualmente, no es estoy muy seguro del trabajo de Pascual desde su posición de actor, pues es el Pascual que todos vemos, el mismito calcado y puesto en escena. Igualmente, sus dos compañeros por momentos tenían un volumen bajito en su voz y en otros tenían buen nivel. Por momentos, también, la dicción se tropezaba entre la L y la R en el personaje de Luís Angel Montejo (Dan) y probablemente la suma de todo esto igual contribuyó a que la escena cayera, aunque nunca de sopetón.

 

Y finalmente, me pareció un error garrafal, aunque igual depende de cada quién, saludar, pedir que la directora baje a dar unas palabras y que ésta no lo haga, pues queda el de abajo con el compromiso de dar unas palabras: el único grupo que incluso a agradecido hasta la presencia del jurado calificador.

 

La moraleja...

 

Esperemos que esta mancuerna de Brújula Teatro y Los de la banca, no quede en una sola colaboración porque funcionan bastante bien juntos y ojalá este ejemplo de unidad entre grupos de teatro pueda multiplicarse en otros niveles. Creo que aquí nos han dado una lección de lo que se puede construir a partir de nuestro entorno y esperemos que las muestras por venir tengan una dramaturgia pensada para nuestra gente, sin perder ni las técnicas ni las formas, pues así es como se construye una teatralidad propia.

 

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