Mensaje del Día Mundial del Teatro 2017 desde Tabasco

March 27, 2017

En diciembre de 2015 escribí una enérgica carta dirigida al alto mando de la cultura en nuestra entidad, la Lic. Gabriela Marí, para manifestar mi desencanto con lo que estaba sucediendo en ese momento con el teatro en Tabasco.

 

Si bien nunca recibí una respuesta por escrito, poco más de un mes después de que entregara la misma, me llamó para platicar asuntos relacionados con la carta. Recuerdo que fue un día que tenía clases y que ese mismo día me llamaron para cambiar la cita a media hora antes para que terminara recibiéndome poco después de la primera hora establecida.

 

El asunto no fue tan relevante como lo hubiera deseado, presionado sobre todo porque debía regresar a la escuela. Por esos tiempos platicamos de su “pasión” por el teatro y por el florecimiento de la cultura en nuestro estado y dentro de las peticiones que hice aquella vez estaba la validación de una diplomado que el propio Instituto Estatal de Cultura organizó en 2014, comprometiéndose verbalmente a tratar el asunto con las personas indicadas. Estábamos próximos a estrenar ‘Alaska’ de Gibrán Portela.

 

El diploma que certifica ese diplomado, valga la redundancia, no es un hecho hasta el día de hoy y es un papel, un simple papel, que dice que tomamos los distintos talleres dados por Alejandro Corzo, Paco Marín, Verónica Maldonado, Enrique Marín, Rocío Carrillo y Abraham Oceransky, si mi memoria no me traiciona. Fue una experiencia enriquecedora para quienes no habíamos tenido la oportunidad de profesionalizarnos en artes escénicas en un Estado donde el teatro se está cayendo y no hablo del edificio como tal, sino de la estructura orgánica de éste.

 

Sin escuelas, sin oportunidades para desarrollarnos, sin espacios, la teatralidad tabasqueña ha tenido que rascarse la piel en busca de nuevas alternativas para lo que el llamado Instituto Estatal de Cultura ha dejado en el olvido. Tan es así, que en un día como hoy, en que todos los teatreros festejamos la larga vida del teatro, no hay como tal una réplica por parte de la institución para hacernos saber que existe, que nos respalda y que valora lo que hacemos o intentamos hacer por mero amor, por mera pasión.

 

¿Qué deberíamos festejar entonces en el día mundial del teatro en Tabasco? Aparentemente nada. Probablemente se alzarán el cuello porque por primera vez se abrió el año pasado la convocatoria para el Programa Nacional de Teatro Escolar. Es para todos conocidos que con ‘Valentina y la sombra del diablo’ me tuve que hacer de muchas enemistades en la institución para que les pagaran a mis colaboradores por lo que estaban haciendo y para que nos pagaran la producción que nos estaban prácticamente exigiendo sin siquiera haber emitido ese pago para su realización. Y no me importa pelearme por el teatro porque evidentemente tenemos un órgano oficial que no tiene ni la más mínima idea de lo que conlleva hacer teatro. El proyecto de ‘Valentina y la sombra del diablo’ no es un proyecto del Instituto Estatal de Cultura, es un proyecto de Iankarla, de Diana, de Alejandro, de Cecilia, de Yim, de Felipe, en fin, de todos quienes pusieron su talento y su garra para sacar el proyecto adelante. Un proyecto del cual, dicho sea de paso, ya no me siento parte por cuestiones ajenas al teatro. Celebro, sin embargo, que el proyecto haya logrado su objetivo pues en Tabasco nos habíamos olvidado de ese público que ahí estaba, pero que no mirábamos: los niños y los jóvenes.

 

 

 

Entonces, sí hay cosas que celebrar, pero no a partir de la institución, sino a partir de los que nos rompemos el lomo todos los días porque el teatro no muera. El teatro no debe morir y no podemos permitir que todos los obstáculos que nos pone en el camino la institución hagan que el teatro claudique y felicito a aquellos que han logrado mantenerlo de pie pese a todas estas adversidades que conlleva ser artista en Tabasco, como el hecho de que rentar el Teatro Esperanza Iris sea inalcanzable para los artistas pero de fácil acceso para que cualquier standupero se pare ahí (para quienes no saben, la renta del Teatro Esperanza Iris es la más cara de todo el país), que el único teatro “accesible” para nosotros no esté disponibles los viernes (refiriéndome al Auditorio Carmen de Mora) que es cuando más gente puede ir al teatro, que los técnicos sigan en la lucha porque su trabajo sea tan valorado como el de cualquiera que hace teatro y sumando los riesgos que trae consigo ser tramoyista o similares.

 

Ni modos, nos tocó hacer teatro en un lugar donde el petróleo pone los precios, pero no los salarios. Por eso Villahermosa es tan caro y tan mal pagado.

 

Pero tampoco podemos permitir como hacedores de teatro regalar nuestro trabajo, porque el teatro cuesta y no vivimos de aplausos, aunque los agradecemos con todo el corazón. Somos seres humanos que necesitamos pagar las mismas cosas que un ingeniero, un doctor o una ama de casa.

 

La semana pasada me preguntaban: ¿no te cansas? Mi respuesta fue ‘no’.

 

El 7 de diciembre de 2015 entregué una carta a Gabriela Marí. Platicamos. Hoy 27 de Marzo de 2017, Día Mundial del Teatro, las cosas no han cambiado.

 

¿Cambiarán?

 

Javier García Vidal

Productor, director y actor.

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