Día 6: México internacional.

November 19, 2015

 

Este día en el ERI hubo una variada muestra de mexicanos que están mostrando su trabajo en el extranjero bajo diferentes condiciones cada uno y con diferentes resultados. Una mesa moderada por Claudio Valdés Kuri, quien es una de las figuras contemporáneas del teatro mexicano más reconocidas en el mundo habló de cómo en algún momento el mensaje que las instituciones daban al mundo era que México es un país que cree que ‘el teatro forma parte de la salud mental del ciudadano’ (Kuri, 2015). Parece ser que nuestro teatro lo perciben en el resto del mundo como algo lleno de mariachis y folklore, cuando realmente México se ha vuelto un referente cultural de primer nivel, porque nuestra cultura es de las más influyentes a nivel mundial y muestra de ellos fueron los demás participantes del panel, dentro de los cuales rescato y destaco la forma en que Conchi León se ha puesto la camiseta para representar no sólo a México, sino a Yucatán y a sus tradiciones mayas en muchas partes del mundo a través de su dramaturgia traducida a varias lenguas sin perder esa musicalidad de la que ella dice tiene cada pueblo. Sobre ello, dijo que “si quieren ser universales, no dejen de hablar de su aldea” y me parece que su comentario es muy acertado. Para que México se proyecte hay que ponernos de verdad la camiseta y no pisotearnos los unos a los otros.

 

En su intervención, Ana Graham habló de que esta universalidad debe venir de un teatro que tiene que ser moderno y en el cual uno debe de invertirle tiempo, dinero y esfuerzo para que logre la proyección internacional que uno desea y andar cazando los festivales alrededor del mundo, aunque me da la impresión de que lo dice más fácil de lo que suena. Es un tema de centralización al que definitivamente no me quiero meter ahora.

 

Mientras tanto, Ilona Goyeneche nos habló sobre una preocupación latente, creo, en varios grupos que es el tema de las giras, sólo que ella lo comparte desde el lado institucional, tal vez del lado del programador y ella comenta que prefiere darle prioridad al contenido que a la practicidad que el proyecto tenga para ser movible. Una de las cosas de la Muestra Nacional de Teatro es justo eso, que intentan mostrar la mejor versión de las obras que están dentro de la programación y no regatear el sentido de esteticidad, estilística o practicidad.

 

En el caso de la clínica, fue muy complicado prestar atención y escuchar por varios factores que sí que los tengo que expresar porque no debiera ocurrir. El maestro hablaba muy bajito y afuera estaban los trabajadores de la construcción cortando material con maquinaria eléctrica que hacía ruido tal que no pude lograr escuchar, aunque vi las imágenes. De repente me daba la impresión de que hablaban de instalaciones más que de líneas curatoriales, pero eso definitivamente no lo sabré nunca.

 

Finalmente, en el congreso se discutió sobre las redes, circuitos y vinculaciones, pero más allá de la exposición de cómo hacer funcionar estas redes, me parece que con el avance tecnológico puede haber un intercambio de información e incluso puede ser innovador en el sentido de la academia, pues posibilita las clases virtuales como ya muchas entidades educativas lo hacen y llegar a donde no se ha podido. Físicamente, las redes y los circuitos me parecen sumamente complicados en este chorizote que tenemos por país, pues las distancias tan grandes existentes de extremo a extremo elevan los costos muy por encima de lo que pueda sostener un sistema tan centralizado como el nuestro.

 

Después de toda esta intensidad, tuve también la oportunidad de ver 3 obras de teatro por arte de magia. La verdad que he tenido mucha suerte al respecto. Logré conseguir, primero, para ver 'El patético Dios con prótesis' de Gilbero Corrales, que comenzó bastante floja, pero que poco a poco fue demostrando a unas actrices bien preparadas para la farsa en medio de un concurso de belleza interactivo con el público con una escenografía que evoca a Meyerhold y otros escenógrafos de la época con mucho glamour que poco a poco se va demoronando en una reflexión social sobre el papel de la mujer y el concepto de belleza.

 

Rápidamente corrí a ver el montaje de 'Sidra Pino' de Murmurante Teatro, en una especie de demanda social sobre un grupo de trabajadores exigiendo sus derechos y las historias que giraron alrededor en una especie de teatro documental que a mí me agradó, aunque no al resto, Probablemente porque de repente no parecía que actuaban sino que simplemente y sin intención narraban la historia. Como sea, creo que se cuenta bien y es una muestra de teatro yucateco contemporáneo atacando problemas locales de forma global.

 

Y finalmente, en un acto de suerte, logré colarme para ver 'Rompecabezas', del maestro Antonio Zuñiga, un texto sobre el narco y el terror que hay en la sociedad mexicana montada en la Casa de la Cultura de Aguascalientes en sus diferentes escenarios. El público se iba movilizando e intentaron generar una especie de realismo que, al menos para mí no funcionó. Jamás logré la empatía con los personajes y creo que fue un serio problema de dirección, aunque la propuesta ahí estaba. Falta pulirla y trabajarla más.

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