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Teatro y derechos humanos: Construcción de públicos en un estado sin acceso a la cultura.


Resumen A lo largo del tiempo, Tabasco se ha caracterizado por ser una de las entidades de la República mexicana que menos actividad registra al año en materia teatral y no sólo eso, sino que, según el Sistema de Información Cultural, 10 de los 13 espacios considerados como teatros se encuentran en la ciudad de Villahermosa, privando el acceso a la cultura a más de un centenar de tabasqueños que viven lejos de la capital tabasqueña. En números brutos, teóricamente, de la totalidad de los teatros mencionados, sólo 6 de ellos funcionan propiamente para dar espectáculos teatrales en todo el estado, puesto que el resto se dedica a montar espectáculos propios de la danza o de la música, sin que estos dejen de ser espectáculos escénicos. Este fenómeno cultural, implica que a un elevado porcentaje de la población se le prive de uno de los derechos humanos fundamentales establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual reza en su artículo 27 que “toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten” (ONU, p.9). Sin embargo, esta polaridad sólo da muestra del gran desafío que representa para el Estado la generación de públicos, siendo que, en primera instancia, no existe una infraestructura que dé soporte y significado a una población que durante más de 30 años ha basado su economía en la producción petrolera. No existe aún una disociación de la palabra ‘teatro’ de las acepciones que tienen que ver con sus arquitectura, que de aquella que tiene que ver con el fenómeno del quehacer teatral. Las nuevas tecnologías de la información facilitan la difusión de nuestro quehacer, pero en un estado cuyo nivel de analfabetismo es de 5.4%, apenas 0,1 punto porcentual inferior a la media nacional (INEGI, 2015), nos hace pensar que existe una privación no sólo al derecho a la educación, sino al del acceso a los medios culturales. Hablando de dinero, es poco probable también que una empresa teatral, como las que no existen en Tabasco, pueda sostenerse con las altas tarifas de los teatros que, nuevamente, privan el acceso a los bienes y servicios culturales que deberían ser más accesibles para un mayor número de personas.

Palabras clave: DDHH, públicos, analfabetismo, estrategias, difusión

Creo importante plantear el marco teórico de esta ponencia a partir de la creación de un personaje ya existente pero que representa la mayoría de las voces de quienes hacemos teatro en Tabasco y por eso he de cambiar el punto de vista y la perspectiva porque eso hace el teatro: ponerse en los zapatos del otro.

Hola. Soy un tabasqueño. Sé que suena a pejelagarto, pero, afortunadamente, Tabasco es más que un pejelagarto. Mi nombre es Javier y soy muchas cosas: ser humano, maestro de prepa, licenciado, nieto de mi abuelita e hijo de mis padres. Si agregamos apellidos podremos intentar definir mi origen. El simple hecho de verme ya define quizás mi origen. Pero digan lo que digan, y antes que nada, soy tabasqueño. Y para los que no conocen Tabasco se los presento. Abran su navegador. ¿Ya? Ahora pongan TABASCO. Es probable que les aparezca un envase transparente que resguarda una sustancia roja que pica. No sé si mucho o poco, pero pica. Si checamos los resultados en el apartado de imágenes, quizás nos encontremos con un pequeño mapa. Sí, lo sé, pareciera no existir pero existe. Sí, pareciera no estar presente pero lo está. Ese es Tabasco. «Más agua que tierra. Aguaje para prolongar la sed. La tierra vive a merced del agua que suba o baje.» (Pellicer, C. 2000, párr. 6). Estamos ahí, en un lugar de México bastante privilegiado y a la vez bastante maldito. Somos el motel de este país. Pareciera que estoy diciendo pestes de mi tierra pero incluso en los moteles hay niveles y Tabasco es más caro que cualquier otro motel del país. He ahí su gran problema. Quizás Tabasco debería dejar de ser motel y volverse hotel, pero no hemos tenido a alguien que lo dirija como tal. En fin, hotel o motel, ahí está Tabasco, en el olvido. Y como todo lo olvidado, con tendencia a desaparecer. Soy tabasqueño y no quiero desaparecer. Auxilio, México. Tabasco no quiere desaparecer. Tan no quiere desaparecer que Tabasco está presente hoy, después de dos congresos en los que estuvo ausente

Actualmente, Tabasco vive un momento clave para que los cambios que queremos lograr los tabasqueños en pro del teatro se puedan dar, puesto que nos enfrentamos también a un cambio de gobierno en el que la cultura debería ser parte fundamental del tan mencionado, por todos los políticos, tejido social. No se puede hablar de un desarrollo cultural sin hablar de política y es fundamental que justamente quienes aspiran a un puesto público lo sepan, estén enterados y conozcan cuál es nuestra situación. Pero no es la política pública lo único que puede ayudar a que el teatro en Tabasco resurja de entre las cenizas, sino también es una cuestión en la que tiene que participar la iniciativa privada, la sociedad civil y el propio gremio teatral. En un Estado, como el nuestro, que tiene aún niveles importantes de analfabetismo, la educación es otro eje que nos puede ayudar a comprender la falta de asistencia al teatro o la presencia de públicos en el producto cultural local.

Pero no es un mero capricho esto de exigir que se formen los públicos teatrales en Tabasco, sino que es un tema que también tiene que ver con Derechos Humanos, eje rector de este Congreso, tanto que la Declaración Universal de los Derechos Humanos reza en su artículo 27 que “toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten” (ONU, p.9) Sin embargo, esto no se puede lograr en la forma tradicional de hacer teatro por la simple razón de que los espacios que pertenecen al Estado cobran unas rentas poco accesible como para que todos puedan tener fácil acceso al teatro. Particularmente en esta administración, se han puesto trabas a los artistas para poder presentarse en estos espacios formales. Ya no son los tiempos de Enrique González Pedrero y Julieta Campos, quienes siempre han sido referentes en el desarrollo cultural de Tabasco, pues fue durante el sexenio del primero que se generaron dos instituciones de peso:

Primero, en 1983 surge también por iniciativa suya y con ayuda de la directora de teatro María Alicia Martínez Medrano, el Laboratorio de Teatro Campesino e Indígena de Tabasco, que inició en Oxolotán, a varios kilómetros de la capital tabasqueña, pero también tuvo semillas en comunidades en la periferia de la capital. Tamara L. Underiner (2004) asegura en Contemporary theatre in mayan Mexico: death-defying acts que, de acuerdo a un reporte público,

«en cada comunidad los equipos buscaban cuatro objetivos fundamentales:

  1. Formar maestros, actores, directores, bailarines, diseñadores escénicos, músicos y otros trabajadores del teatro;

  2. Recuperar los valores teatrales en los pueblos y comunidades indígenas y campesinas;

  3. Construir un repertorio teatral;

  4. Participar en presentaciones y conferencias teatrales a nivel nacional e internacional.»[1]

El programa tenía una duración de tres años divididos en 22 cursos entre los cuales estaban actuación, voz, dicción, memorización, análisis del texto, estudios de género, dramaturgia, danza, la biomecánica de Meyerhold, pantomima, maquillaje, vestuario, producción, música, historia del teatro, historia de Tabasco y de México e historia de las culturas indígenas.

Se hicieron famosos por sus reinterpretaciones de textos clásicos como Romeo y Julieta y Bodas de sangre o de autores mexicanos como Elena Garro y Emilio Carballido. Fueron años de mucho teatro en Tabasco que, como en el inicio de su historia, cuenta con varios años de inactividad para luego resurgir con nuevas teatralidades y nuevos creadores. ¿Dónde están esos creadores en el Tabasco actual? Es necesario que estas personas que conocen nuestra tierra y adquirieron los conocimientos los compartan con nosotros, los que aspiramos a mejorar el teatro en la Entidad.

Segundo, se forma en 1985 el Centro de Estudios e Investigación de las Bellas Artes (CEIBA), que durante su momento tenía la carrera en promotoría cultural que, además, especializaba a sus estudiantes en una de las facultades artísticas, dentro de las que se encontraba el teatro. Hoy en día las especializaciones no existen. El fin principal de esta institución es

«ofrecer a la población tabasqueña diversas alternativas de educación artística tanto formal como talleres libres, así como la posibilidad de integrarse a los grupos artísticos; crear espacios de producción con artistas locales, nacionales y extranjeros; fomentar la participación interdisciplinaria en proyectos de producción artísticas; organizar actividades en materia cultural, educar personas en las diversas disciplinas artísticas» (Instituto Estatal de Cultura, s.f. párr. 1).

La realidad es que los promotores culturales que recién han egresado de este centro educativo no ejercen sus estudios y una parte muy mínima lo hace acompañado del teatro porque, además, no existen las fuentes de empleo para una institución educativa que es parte del Instituto Estatal de Cultura de Tabasco.

Bajo este panorama podemos decir que Tabasco es el gran ausente de la educación artística y también de las teatralidades mexicanas.

¿Qué está pasando con el teatro en el Tabasco contemporáneo? Parece inexistente y tampoco sabemos qué sucede en los municipios al nivel de la teatralidad. No se ha hecho un censo de los grupos existentes ni de lo que están realizando. El órgano de difusión cultural sólo funciona para los que rentan el Teatro del Estado Esperanza Iris por su contrato. Se ha privado a nivel educativo el acceso a la cultura porque en las escuelas no existe un programa que fomente en los jóvenes la participación de estos en la realización o asistencia a los productos culturales de ninguna especie. De lo único que se escucha en la actualidad es de lo que está haciendo el Colegio de Bachilleres de Tabasco, que se ha mantenido firme desde hace un par de años en lo que podemos llamar como Concurso de Teatro, y es bastante interesante porque cada plantel perteneciente a este sistema de Cobatab en todo el Estado debe presentar una propuesta teatral de formato corto en el que se invita a especialistas de teatro a ser jurado para nombrar un ganador que se presentará en una muestra a nivel nacional. El esfuerzo de los jóvenes es importante, pero no deja de ser un trabajo meramente escolar.

De la misma forma sucede en la iniciativa privada. La Universidad Tecmilenio, Campus Villahermosa, ya va por su Segunda Muestra de Teatro Escolar, lo que me hace preguntar si en el sistema oficial de educación preparatoria existe un programa que fomente el arte teatral, Hablando como profesor de la institución privada puedo decir que al menos ahí se lleva la materia denominada Expresión Literaria y que en esa misma se imparte todo un módulo o un parcial que se llama Género Dramático, en el que no solo se exponen las características de los géneros, sino que también se incluye un poco de enseñanza teórica sobre la producción teatral. La cereza del pastel es que, como en Cobatab, se realiza anualmente una muestra de teatro con la particularidad de que todos los textos fueron originalmente creados por los alumnos a partir de lo aprendido en la materia. ¿Puede ser esto un generador de nuevos públicos? Esa sería un punto de partida, quizás.

Ahora bien, también es importante que los teatreros y teatristas de Tabasco entiendan que no todo puede venir sólo por ósmosis. Si bien las redes sociales son una buena herramienta para publicitar, no es tampoco el único medio que deberíamos utilizar para dar a conocer el trabajo de los artistas locales, pues ésta sólo llega a una parte reducida de la población y, al basarse en los gustos y preferencias, pero también es importante que empecemos a voltear a ver qué es lo que sucede en los municipios de Tabasco. No sucede. Sólo 2 otros municipios distintos de Centro cuentan con teatros según el Sistema de Información Cultural: Emiliano Zapata y Cárdenas. Los demás tendrían que moverse a estos lugares para poder disfrutar de un espectáculo teatral completo, sin embargo, no sabemos si estos espacios funcionan. Sabemos que el de Cárdenas sí, pero no si el de Emiliano Zapata.

El otro fenómeno que influye es que los teatristas y teatreros hemos, me incluyo, centralizado el quehacer teatral en Villahermosa, dejando aislados a los demás municipios, puesto que no existen las fuentes de empleo. De la misma forma, no se ha buscado tener un impacto fuera del Centro del Estado, cuando es probable que empezar a generar producción teatral en estas zonas genere también esos nuevos públicos que andamos buscando.

Es interesante, por ejemplo, lo que la maestra Raquel Ramón a logrado con el teatro en la comunidad de Soyataco, que está en el municipio de Jalpa de Méndez a aproximadamente una hora y cuarto de la capital tabasqueña. Ya las escucharán en su laboratorio, pero siendo las mujeres (porque son puras mujeres) más rebeldes de su escuela preparatoria, han podido cambiar sus vidas, manipuladas por una figura religiosa y por un latente machismo propio de su región, alrededor del teatro. Y eso que en Jalpa de Méndez no hay ni un solo teatro.

Tendríamos entonces los teatreros las mejores condiciones para poder desarrollar nuestra tarea en Villahermosa, hablando de infraestructura, y sin embargo esto tampoco es una realidad empezando por el difícil acceso a estos espacios y porque se cuenta con menos de lo que en realidad se considera como teatro.

Según el Sistema de Información Cultural del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, (hoy Secretaría de Cultura) existen en Tabasco 13 teatros, de los cuales 10 se encuentran en el municipio de Centro, todos ellos en Villahermosa. A continuación, presento la lista completa de estos teatros[2]:

  1. Auditorio Carmen de Mora de la Casa de Artes José Gorostiza (aforo: 110),

  2. Espacio escénico al aire libre Cristina Payán (aforo: 100),

  3. Foro laguna (aforo: 400),

  4. Gran teatro de la ciudad,

  5. Teatro al aire libre del Parque La choca,

  6. Teatro al aire libre del Parque Tomás Garrido Canabal,

  7. Teatro de cámara Hilda del Rosario de Gómez (aforo: 105),

  8. Teatro del Estado Esperanza Iris (aforo: 1.243),

  9. Teatro del Instituto Mexicano del Seguro Social (aforo: 260),

  10. Teatro Universitario (aforo: 678).

De estos 10 espacios son sólo seis los que comúnmente se utilizan para funciones de teatro, sin embargo, de esos seis el Teatro del IMSS actualmente está en desuso por remodelaciones que ya tardaron más de dos años y la respuesta de siempre es que no está en renta porque no cumple con las medidas de seguridad de Protección Civil. Es el Auditorio Carmen de Mora el más demandado por los creadores locales y ha sido en los últimos años la sede de la Muestra Estatal de Teatro que organiza el Gobierno del Estado de Tabasco, aunque desde su remodelación y reapertura en 2014 el Teatro de cámara Hilda del Rosario de Gómez ha sido también sede de múltiples puestas en escena. Ni hablar del Teatro del Estado Esperanza Iris… Con su renta superior a los $75mil pesos diarios, es completamente inaccesible para nuestra tarea.

Tabasco no tiene entonces una presencia sólida en las teatralidades de nuestro país, pero nos hemos dado cuenta que aquellos estados donde se desarrolla mejor el teatro son aquellos donde también existe una forma de profesionalizar a quienes quieren desarrollarse en este arte: tales son los casos de Veracruz con la Universidad Veracruzana, Yucatán con la Escuela Superior de Artes de Yucatán, Campeche con el Centro Cultural el Claustro y Chiapas con la Universidad de Ciencias y Artes.

Mirando hacia allá podemos incluso empezar a buscar soluciones sin que esto signifique que utilicemos este foro como un buzón de quejas. Por ello, es importante que tomemos en cuenta lo siguiente en pro, también, de dar voz a los derechos que como humanos tenemos:

  • Considerar que el teatro no se hace sólo desde el escenario y que debemos como teatreros empezar a considerar esas posibilidades para escuchar la voz de nuestras regiones.

  • Consolidación del gremio teatral. No es llevarnos bien, es hacer cohesión por un bien común y cerrar filas para darle al teatro tabasqueño el lugar que se merece en el escenario nacional; si el teatro es paz, entonces debe haber paz entre nosotros.

  • Queremos la Muestra Nacional de Teatro en Tabasco. La última vez que se ha dado ésta en la entidad fue en 1987, es decir que han pasado más de 30 años sin que esto suceda. Sí contamos con la infraestructura. Están los espacios alternos. Ahora sólo falta que el Estado ponga el 50%. Hemos notado que, por ejemplo, la generación de públicos en Campeche se incrementó a partir de la 32a Muestra Nacional de Teatro que se llevó a cabo en esa entidad.

  • Necesitamos una escuela profesional con maestros debidamente calificados para generar profesionales de las artes escénicas en las diferentes áreas. Esto implicaría también crear un enlace con las escuelas de artes del país para considerar la posibilidad de hacer intercambios académicos y compartir experiencias con quienes ya tienen una larga trayectoria en las distintas ramas. De igual forma, es importante que estos procesos pedagógicos se realicen en los espacios idóneos.

  • Apropiarse de los programas que ya están probados que funcionan, como el Programa Nacional de Teatro Escolar, aunque debo aquí hacer un paréntesis para cuestionar su convocatoria 2018 este año que en Tabasco pide Opinión Positiva del SAT como si los teatreros ganáramos millones de pesos para estar al día con nuestros impuestos, o el Fondo Regional para la Cultura y las Artes de la Zona Sur (Forcazs).

  • Conocer la carpeta de programas institucionales que nos brindan facilidades para hacer teatro y hacerlo por temporadas extendidas y no sólo 5 funciones de una producción que seguramente llevó meses de trabajo.

  • El teatro en Tabasco parece un monopolio del Estado; no existe hasta nuestros días un sólo espacio escénico que pertenezca a la iniciativa privada, salvo Teatro en 30, que es la versión choca de Microteatro. Por ello mismo, los costos de los teatros son tan elevados.

  • Además, se necesita replantear en los ayuntamientos la cuota que se cobra a los artistas por evento, pues estas son excesivas, elevan el costo del boleto y por lo mismo discrimina a una parte de la población que no puede pagar un boleto de más de $150 pesos.

Es claro que sin público no sucede el fenómeno teatral y éste fenómeno no ha podido suceder en Tabasco. Todos los elementos que he expuesto en este trabajo de investigación tienen la finalidad de comprender, justamente, cómo es que el teatro tiene distintas variables a las cuales hay que prestar atención en este Estado y no sólo a una.

La pregunta inicial sigue, al parecer, sin respuesta, pero al menos ahora hay más herramientas para analizar por qué los tabasqueños no hacen valer su derecho a la cultura. Es evidente que falta oferta, aunque al parecer sí existen los espacios para satisfacer la demanda en razón del aforo de las salas. El problema es que también hace falta esa demanda y los mecanismos para generarla.

Por lo pronto, es importante al menos rescatar a las nuevas generaciones que tienen las inquietudes para desarrollarse profesionalmente en el teatro y ayudarlos para que los nuevos productos teatrales mejoren en cuanto a calidad.

Finalmente, comparto esta última reflexión que hace Lucina Jiménez en su libro Teatro y público, el lado oscuro de la sala:

«Tengo la esperanza de que, a pesar de todo, tarde o temprano, el teatro pueda ser recuperado y visto casi como el único refugio vital, como el único espacio real de los sueños y la fantasía, en donde los cuerpos, las mentes y las miradas se comuniquen y se confronten para decirse o contradecirse.» (2000; p.298)

Bibliografía

Conaculta. (s.f.) Sistema de Información Cultural. Recuperado el 20 de abril de 2018 de: http://sic.conaculta.gob.mx/

Instituto Estatal de Cultura. (s.f.) Centro de Estudios e Investigación de las Bellas Artes (CEIBA). Recuperado el 20 de abril de 2018 de http://iec.tabasco.gob.mx/content/ceiba

Jiménez López, L. (2000). Teatro y públicos: el lado oscuro de la sala. Distrito Federal: Escenología.

L. Underiner, T. (2004). Contemporary theatre in mayan Mexico: death-defying acts. Recuperado de https://books.google.com.mx/books?id=faAAAQAAQBAJ&lpg=PP1&dq=%22Contemporary%20Theatre%20in%20Mayan%20Mexico%3A%20Death-Defying%20Acts%22&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false

Pellicer Cámara, C. (1943). Cuatro cantos en mi tierra. Recuperado el 20 de abril de 2018 de http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/fondo2000/vol1/paisaje/html/11.html

Secretaría de Cultura (2014) Encuesta nacional de hábitos, prácticas y consumo culturales. Recuperado el 16 de diciembre de 2016 de: http://www.cultura.gob.mx/encuesta_nacional/#.VszgfvnhBD8

Secretaría de Cultura (2008). Estadísticas básicas de la cultura en México. Recuperado el 20 de abril de 2018 de: http://sic.conaculta.gob.mx/publicaciones_sic/ebcmV2.pdf

[1] La traducción de estos objetivos es propia.

[2] Tres de ellos no presentan número de butacas, dos de estos son edificios al aire libre.


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Tabasco Al Teatro, 2020

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